Soy nuevo, pero no novato

El pasado 31 de octubre regresamos de Puerto de Sta. María con una sensación contrariada en cuanto al Monkey Week. Por un lado nos pareció una iniaciativa muy meritoria y plausible. Para los que no hayáis estado imaginaos una feria (automovilística, inmobiliaria,…) pero en este caso musical. La idea es brillante. Un lugar donde sellos, grupos, melómanos, editoras, radios,… se pueden reunir para ver, presentar o recibir lo nuevo de la escena. Cada calle del Puerto olía a música. Las bandas se conocían unas a otras e intercambiaban emails, facebooks, twitters,… había, si no me equivoco, alrededor de 180 actuaciones programadas en directo, además de conferencias y eventos relacionados. Tampoco os imaginéis un Disney World de la música, era todo mucho menos ostentoso, pero no por ello menos efectivo.

Para llegar desde Barcelona tuvimos que levantarnos a las 4:00 de la mañana, coger un avión hasta Sevilla, el tren hacia el Puerto, comer y en plena digestión, tocar. Los Wiggum tuvimos programados 2 conciertos: uno el sábado en la Plaza Alfonso X, donde antes habían actuado nuestros amigos CYAN, y donde nos tomarían el relevo MUCHO; y otro al día siguiente en un pequeño bar llamado “El Loco de la Ribera”, bien acondicionado para la ocasión. Así que el sábado fue un día duro, pero nuestras ganas de estar ahí vencieron al cansancio, que nos dejó k.o. durante el resto de la semana porque acabamos esa noche con Montevideo y The Birkins tomando chupitos de tequila hasta altas horas de la madrugada. Domingo fue aún más duro, la resaca hizo mella y aún faltaba el segundo concierto y una actuación por sorpresa de un tema en acústico en la batalla de bandas de Radio 3…

Pero claro, somos “jóvenes” y nos apasiona tocar en directo y más aún cuando se trata de ante público nuevo y fuera de nuestra Barcelona natal. Y qué rockero no habría hecho eso y más!!! Comimos pescadito frito y cerveza a precios sorprendentes para unos catalanes barceloneses acostumbrados a los cubatas a 8€. En definitiva, que la experiencia, como he dicho antes, fue muy buena.

Ahora bien, hay temas que quizás va siendo hora que empecemos a tratarlos con un poco más de cariño que hicieron menos agradables esas 2 actuaciones, y más concretamente en la del sábado. Me refiero a una costumbre demasiado expandida en el mundo de los directos que mezcla 2 conceptos que deberían ser motivo de reflexión: pruebas de sonido y prisas. Se suelen organizar los conciertos con poco espacio entre una banda y otra. Observado por nosotros en el FIB y en el Monkey. Entendemos los motivos: muchas bandas, poco tiempo, dinero justo, etc. Pero lo que no puede ser es que no se permita una mínima prueba de sonido a las bandas. Que no vendamos millones de discos no nos hace amateurs, que tengamos que trabajar en otras cosas porque la banda no da para comer no nos hace amateurs, y que vayamos a festivales sin cubrir gastos con lo que nos pagan tampoco nos hace amateurs. Sólo un porcentaje de las bandas que estábamos en el Monkey pueden vivir de esto, porque la gente piratea nuestro trabajo, la SGAE gestiona mal los intereses de sus representados, y eso hace que cueste hacerse un hueco en un mercado con tanta oferta. Pero los conciertos deben ser siempre sagrados. Es la única arma que nos queda para conseguir nuevos seguidores a las bandas. El expansión vía disco físico depende de las radios, de si tus amigos lo machacan a sus amigos,… pero el concierto es mérito único de la banda. Y en Wiggum nos gusta que nuestros conciertos suenen como queremos que suenen.

Tuvimos mala pata ese día: la mesa de mezclas del escenario no funcionó (la reiniciaron a mitad de la segunda canción cuando estábamos en plena interpretación), y transmitimos lo que en esos momentos estábamos sintiendo: un total desconcierto. Para rematar en Radio 3 emitieron 2 canciones de ese directo, cosa que siempre es de agradecer y nos hacía mucha ilusión pero el azar quiso que fuera en una de nuestras peores actuaciones. Por suerte al día siguiente, a pesar de llevar un buen resacón encima, pudimos irnos del Monkey con buen sabor de boca gracias a la actuación en “El Loco de La Riebra” donde insistimos en hacer una mini prueba de sonido a pesar de las prisas y objeciones de la organización, que tampoco nos dejó hacer un bis cuando el público gritaba el “otra! otra!”, aunque esto último lo entendemos ya que todas las bandas deben tener derecho a la misma cantidad de tiempo. Pero desluce ciertas actuaciones y corta un poco por lo sano la relación imprescindible entre músicos y audiencia. ¡Qué envidia dan esos grupos ya bien famosos a los que se les suplica por tocar!

Que no quede como algo catastrófico porque no lo fue. Y no lo fue porque ni la gente pagó por nuestra primera actuación (era gratuito), ni somos lo suficientemente importantes. Pero si llenáramos estadios seguramente habría una buena cantidad de gente reclamando que les devolviéramos el importe de la entrada. Una actuación no debe empezar hasta que la banda esté perfectamente acomodada en el escenario, porque lo primero es el espectáculo, y si no respetamos eso haremos que las bandas nuevas (que no tienen por qué ser noveles) se queden siempre a las puertas de conseguir algo grande, más allá del talento de cada banda. Sabemos que todas las bandas, en sus inicios, pasan por lo mismo, pero eso no quiere decir que se pueda reivindicar un hecho que es beneficioso para todas las partes: banda, público y organización. Para los que nos gusta tomarnos este trabajo en serio, que recibimos opiniones mejores o peores de lo hacemos y dependemos de ello, hay momentos que debemos poner sobre la mesa algunas condiciones imprescindibles, sin las cuales podemos convertirnos en polvo del olvido.

A pesar de todo esto, agradecemos al Monkey Week esta iniciativa y les animamos a que tengan en cuenta este detalle de fundamental importancia.

 

 

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Planes de futuro

Llevamos muchos posts hablando de opiniones sobre diferentes temáticas que tocan de una forma u otra el mundo de la música, y quizás hemos olvidado explicar nuestros planes de futuro próximo y, ya que estamos, hacer una valoración de lo que ha sido este primer año con “El Genio Equivocado”.

Lo primero: la semana que viene (días 29 y 30 de octubre) estaremos tocando en el festival Monkey Week que se celebra en Puerto de Sta. María (Cádiz). Nos hace mucha ilusión porque en el FIB descubrimos lo bien que se lo pasa uno en los festivales musicales. Bajo el lema de “what happens in FIB, stays in FIB”, podemos aseguraros que surgieron grandes anécdotas que esperamos superar en el Monkey Week la semana que viene. Además, como ya hicimos en el Festival Octubre Ayora la semana pasada, hemos empezado a incorporar nuevos temas en nuestro repertorio de directos: “Naufragio” y “El Gran Salto”.

Esto último nos sirve para anunciar lo que llevamos tiempo insinuando que es nuestra voluntad de sacar un nuevo disco de cara a 2012. Llevamos semanas haciendo una muy estricta selección de las nuevas canciones. Y digo estricta porque muchas están siendo descartadas al no tener unas concretas características que queremos para el segundo disco. De esas características podemos decir que harán que el nuevo trabajo quede alejado de “Sintón Nisón ama a Nifú Nifá” en cuanto a sonidos y melodías. Sacrificaremos mucho ramalazo sesentero a favor de la potencia y la brillantez. Pero inevitablemente mantendrá nuestro sello personal. Así que tras un verano escribiendo canciones, ahora las estamos vistiendo y luego las llevaremos a un estudio a dejarlas bien pulidas. Como confidencia, todo lo nuevo nos está recordando mucho a bandas como americanas como Band of Horses, Vampire Weekend, estamos recuperando matices grunge de Pearl Jam, y contemplando conceptos progresivos como los de Pink Floyd. Así que esa mezcla tan dispar requiere mucho trabajo durante los próximos meses, para que el resultado final sea coherente y no se quede en un “intento de”.

Sobre el año vivido desde que firmamos con nuestro sello podríamos decir muchas cosas y convertir este post en otra opinión musical. Sobre todo por las dificultades con las que se han encontrado para que les hicieran caso con una nueva banda como la nuestra. Sabemos que no corren buenos tiempos para la música, y posiblemente la gran avalancha de bandas indie que están surgiendo últimamente no facilitan la tarea. De todos modos, estamos muy a gusto en este pequeño sello que nos da libertad creativa total, con 2 managers y fundadores del sello que son amigos (Joan y Rafa), y que tienen una ilusión en el proyecto que nos hace creer a fe ciega en ellos. Ojalá, algún día podamos compensarles con unas ventas fulminantes de algún disco, que puedan así tomarse unas vacaciones en el Caribe y disfrutar por fin de todo el esfuerzo que continúan haciendo por todas y cada una de las bandas que han fichado.

Durante este año a nivel de conciertos destacamos la experiencia del FIB, donde conocimos a Gaizka Mendieta, Noni Meyers y a Juan Vitoria, entre otros. También por fin hemos salido de Barcelona, donde habíamos actuado unas 20 veces y ya empezaban a estar hasta el gorro de nuestros constantes anuncios.  Y el hecho de haber conocido personalmente a bandas como Montevideo, Burrito Panza, Cosmen Adelaida, Odio París, y The Birkins, con las que tenemos el honor de formar parte de la gran familia que está uniendo El Genio Equivocado.

Por último, nos hemos dado cuenta de muchos factores en los que debemos mejorar de cara al futuro, y que vamos corrigiendo día a día. Aún y así, la valoración que le ponemos a este 2011 es muy positiva. Pero, tal y como digo a mis amigos cuando creen que nos estamos comiendo el mundo por haber salido en alguna emisora importante: “De momento hemos dado un pequeño paso, muy importante, pero el camino es largo y aún queda mucho trayecto”.

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Spaguetti al funghi

Antes de Wiggum nunca habíamos leído la crítica de ningún disco en el que hubiéramos participado, excepto Halldór, que ya había publicado un disco en solitario llamado “Simple“. Así que ha sido una experiencia totalmente nueva para el resto de los Wiggum. Podemos decir que no hemos recibido quizás tantas como cabe esperar, pero hemos repetido innumerables veces que nosotros venimos de la nada, sin amigos en el mundillo, sin contactos de cierta relevancia, y además, individualmente no somos excesivamente indies, aunque nos hemos adaptado con mucho gusto a ciertas características que considerábamos simpáticas de este mundo independiente. Pero poco. Para que os hagáis una idea: no recibimos respuesta (y no somos nada pesados) de la mayoría de bandas españolas cuando, de manera amigable, les comunicamos algo vía facebook o twitter. Esto es un síntoma inequívoco de que quienes nos conocen, aún no son muchos, y también es síntoma de que hay algunas bandas que eso de hacer amigos no se les da del todo bien si no eres ya un artista consagrado. Pero a lo que iba: de ese más que suficiente buen puñado de críticas y reseñas, la gran mayoría han recibido nuestro disco con una buena sonrisa, lo que fue muy tranquilizante. Unas pocas escribieron cosas que ni fu ni fa (nunca mejor dicho). Y una pequeña minoría se cargaron el disco fulminantemente. Este último grupo no llega a 5, pero son las que más te hacen meditar.

En ese grupo de críticas negativas y seminegativas, leimos cosas con las que estábamos plenamente de acuerdo. Por ejemplo, las voces las grabamos en apenas 7 horas y de manera seguida. Es decir, que tuve que cantar 30 canciones (ya que el disco contiene 10, y por norma general las voces se suelen grabar un mínimo de 3 veces) de una sola tirada. Recuerdo que acabé con la garganta irritada y realmente cansado. Para un grupo novel, el tiempo de grabación es oro (las tarifas de los estudios se facturan por horas), y nosotros contábamos con una cantidad de “oro” limitada. Así que había que darse prisa. Entonces, claro está que cuando leo en una crítica que si las voces nos son perfectas, a uno no le sorprende.

Sin embargo, hay otros factores criticados que sorprenden. Más que nada porque a veces esos factores se han hecho expresamente (por parte de la banda). Es como criticar unos macarrones con setas porque llevan setas. Pueden no gustarte las setas, entonces está claro que tu opinión sobre ese plato nunca será positiva. Y también está claro que el cocinero ha pretendido hacer la salsa con setas, no la ha llamado tomate con caviar, así pues, no engaña a nadie. En el cine ocurre lo mismo: ¿por qué se critica una película actual como Spiderman a través de los ojos de un seguidor de cine de los años 30? Está claro que este crítico se basará en unas variables muy diferentes a aquellas con las que una película de ciencia-ficción como Spiderman pretende divertir al público. Para rematar, hay días que apetece un McDonalds, y los días que apetece un Big Mac, sólo apatece Big Mac. Esos días puedes tener delante un solomillo de buey, un plato de jamón 5 jotas, y tener a Ferran Adrià en tu cocina de casa. Pero ese día, que a mí me ocurre 1 vez al mes aprox., sólo pienso en Big Mac. Entonces, si ese día tuviera que escribir una crítica sobre el solomillo de buey, sobre el jamón 5 jotas o sobre Ferran Adrià, seguramente, no sería objetivo, y elevaría una hamburguesa poco saludable y tipificada a status de deidad.

Cada música tiene su momento. Cada disco tiene su intención. Cada persona tiene sus preferencias. Cada canción tiene su por qué. Y sí, para hacer una buena crítica de cualquier cosa, se debe estudiar minuciosamete cada variable. Porque las verdades absolutas en el arte escasean aunque existen, y críticos con demasiados discos sobre los que opinar y con poco tiempo para investigar los hay a montones. Eso sí, internet permite que cualquier voz suene igual de fuerte y que el autor quede escondido tras unas opiniones contrariadas. Sólo hay que ver los foros de los periódicos informativos, donde muchos opinan a placer auténticas barbaridades. Eso es internet, un lugar inmenso donde cualquier mínima cosa tiene potencial para convertirse en hecho histórico.

Hay algo positivo en lo negativo, aunque suene paradójico: los artistas que más críticas negativas tienen en la red son los más mediáticos, más exitosos, y más asentados en las disciplinas en las que ofician. Así que hasta me planteo cambiar mi baremo y empezar a medir nuestro esperanzado exitoso futuro según las críticas negativas que recibamos, y de momento aún son pocas.

Para concluir, con Wiggum hemos visto la luz que desprenden algunos periodistas y/o blogueros, que investigan sobre ti, leen sobre ti, antes de hacerte ninguna pregunta. Y en esos casos, las entrevistas fluyen de manera mágica y da pena acabarlas. Te das cuenta enseguida que estás ante un auténtico profesional, amante de su oficio, y así no es extraño que muchos artistas acaben siendo grandes amigos de esos periodistas. Y lo sorprendente: estos profesionales raras veces critican la salsa de setas si saben que a ellos no les gustan los spaguetti al funghi.

Dedicado a todos y cada uno de los blogs, revistas y periódicos que han escrito sobre Wiggum hasta ahora, tanto si pertencen a un grupo como a otro.

 

 

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Generación de mierda

Dice la Wikipedia: “Se conoce como Mayo francés o mayo del 68 la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales (…). Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa Occidental, secundada por más de 9 millones de trabajadores. Estuvo vinculado con el movimiento hippie que se extendía entonces.”

Bien, esa generación que protagonizó una heroica protesta contra el consumismo es ahora dueña y señora de las empresas, bancos, corporaciones y partidos políticos de hoy día. Aquéllos que un día clamaron contra los responsables de un futuro que veían negro, han aparecido exultantes con botes de pintura azabache para barrer toda esperanza de alegría para sus propios hijos. Pasaron su juventud chillando a las bandas de rock en Woodstock, fumando porros para alejarse de la realidad, creando arte con ayuda del LSD, y dejaron un legado musical la mar de bonito. Pero ahora que han tenido que dar el callo, han fracasado estrepitosamente. Es decir, si lo miramos a grandes rasgos, vemos que disfrutaron a más no poder de su adolescencia, en la universidad tuvieron unos ideales que les unieron (como facebook para nosotros) y que no dudaron ni un segundo en vender por un egoísmo exacerbado. En fin, que la de algunos de nuestros padres fue una generación de mierda.

Me siento más unido a la generación de mis abuelos, que sobrevivieron (algunos) a varias guerras, con el consecuente miedo indescansable que generan. Mi abuelo nunca vivió en una gran mansión, ni tuvo un Porsche Cayenne financiado a 20 años, ni se lanzó al precipicio con una hipoteca de por vida. Simplemente ahorraba, compraba una TV cuando se estropeaba 10 veces la que tenía, cuando le decían que repararla ya no salía a cuenta, porque, aunque cueste creerlo, en aquel entonces las televisiones se reparaban, no se sustituían. Cuando uno de sus nietos cumplía años, nos regalaba un sobre con 10.000 ptas, que daba para muchos juguetes. Y en su casa se comía macarrones y carne rebozada. Su piso estaba repleto de muebles heredados con cariño, que le daban un aire de piso de abuelo auténtico. Estaba siempre de buen humor, a pesar de las burradas que se empezaban a decir en su reparada televisión.

Pero observo a esa generación de nuestros padres, que han hecho lo que han querido desde que nacieron, imagino que tras una guerra, un padre quiere alejar a su hijo de todo sentimiento bélico, y de ahí que nuestros abuelos criaran de una peculiar manera a nuestros padres. Tan peculiar que, a la que obtuvieron el poder económico, empezaron a hacer lo que les vino en gana: probaron fórmulas financieras sabiendo el riesgo que comportaban, organizaron sus propias guerritas para obtener petróleo sabiendo de lo perjudicial que es para la naturaleza, y una vez conducidos al crack económico, se apresuraron a recibir sus indemnizaciones para luego pedir a los Bancos Centrales, una ayuda que evitara la quiebra de sus amadísimos bancos. En fin, que de aquella revolución de mayo del 68 no queda ni un ápice de intención.

Mientrastanto, y enfocándolo desde nuestro punto de vista musical, veo a Lady Gaga diciendo mamonadas sobre cómo disfrazarse de babosa espacial, a Coldplay cantando un Viva la Vida plagiado, a David Bisbal berreando la canción de Nocilla,… pero ni un solo artista ha alzado la voz contra todo este espectáculo tragico-cómico. Eso sí, seguiremos poniéndonos guapos para ser indies, y diremos que nos encantan los siempre reciclados snobismos. Pero, esos ídolos a los que tanto tiempo dedicamos, podríamos empezar a exigirles un poco de empatía, y que algunos de ellos escriban sobre el amor, pero que dejen de decir tonterías y de posar como megaforrados de billetes a ciegas de lo que ocurre en el resto del mundo, porque si no, nosotros también seremos una generación de mierda.

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De dónde venimos, a dónde vamos

Tiempo atrás, casi 1 siglo concretamente (1949), nacía en EEUU el Rythm & Blues (R&B) fruto de la mezcla del jazz, blues y el gospel. De él nacerían otros géneros, como el rockabilly (al recibir influencias del country) y el gran rock & roll. Hoy día cantantes como Mariah Carey, o Black Eyed Peas, se definen como cantantes de R&B, sin tener nada que ver con el original, imagino que de esta manera alardean de antepasados luchadores en tiempos difíciles. Pero bajo mi juicio, deberían haber buscado otra denominación, evitando así confusiones futuras, ya que son estilos muy diferentes. De todos modos, quiero solamente destacar la importancia de este género en sus inicios, ya que la música de hoy día proviene en un porcentaje altísimo de aquel R&B lejano, que nos descubrieron The Platters, Fats Domino, Solomon Burke (en el vídeo a continuación), etc.

Era la primera vez que se usaba la pasión más primitiva para cantar desgarrando la voz, reflejando así una rabia tan juvenil como humana y dando el primer paso para que la gente no se asustara cuando, años más tarde, nacieran estilos como el heavy metal y el grunge. Sorprende, ya que en miles de años de historia era la primera vez que la música popular evolucionaba para convertirse en música de masas. Da que pensar, y mucho. A partir de ese vital paso musical que dio la comunidad negra surgieron inmensas figuras brillantes como Elvis Presley, genial cantante que captó la mirada de los blancos hacia este género y que asentó, pero no creó, las bases del rock & roll, los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, ABBA, The Clash, Michael Jackson, Queen, Nirvana, Oasis, Coldplay, Kings of Leon y Band of Horses, entre muchos.

Hasta aquí un brevísimo resumen de la historia del rock, género que hoy día tiene infinidad de formas y denominaciones, pero todos coinciden en el punto de partida. Y de estos géneros surge, ahora hace poco más de 20 años, el indie. Un género que no deja de ser pop, rock, baladas de siempre, con más o menos mezclas de colores, gestionado todo ello sin el uso de grandísimas compañías musicales, en la mayoría de los casos. Pero ahora el indie está de moda. Y hay muchos indies repartidos por nuestro país, tanto bandas como seguidores del género. Y hay mucha gente a la que le gusta verborrear sobre ello, algunos para demostrar sus cuestionables conocimientos sobre la materia, y otros por pura pasión.
Como miembro de Wiggum, recién aterrizados en la escena independiente española, he podido por fin tratar con gente de ambos derroteros. Sorprendentemente me he encontrado con una gran cantidad de “sabelotodos” musicales que nunca han escuchado The Beatles, no tienen ni idea de quiénes fueron Chuck Berry o Marvin Gaye, y que se auto-otorgan el poder de opinar, criticar y axiomatizar pensamientos basados en una gran ignorancia musical. Algo que personalmente me impacta. No me cargaré el dicho de “sobre gustos no hay nada escrito”, pero no podemos aceptar como adulable la opinión de alguien que sólo ha prestado atención a la música de los últimos 10, 20 o 30 años. Tampoco nombraré a nadie como culpable, ya que simplemente escribo sobre un sentimiento que me surje tras unos meses intentando entrar en ciertas ondas, y en las que estoy convencido que nunca seré bien recibido.

En entrevistas se puede encontrar muchas bandas que citan influencias a cada cual menos conocida. Queda bien, viste intelectualmente decir que tus ídolos son auténticos desconocidos. Qué bien se siente uno al decir que el mainstream no te gusta (o sea, no te gusta algo porque vende mucho, es curioso). Y qué placer genera enseñar una canción rara y gutural con la que puedas demostrar que a ti te va lo rebuscado y lo raro. ¡Qué listo se siente uno! Pero hay mucha mierda apestosa pululando por ahí que la gente sirve como si fuera caviar, snobismos efímeros en formas de discos que en pocos años reposarán en vertederos. Y la culpa no es de las propias bandas. Hagan lo que hagan, el hecho de que un grupo luche por ganarse al público y a la crítica es, y siempre será, algo plausible.

En fin, dentro del mundo del indie las modas se suceden a la velocidad de la luz, pero hay auténticas joyas que ya sabemos que perdurarán en el tiempo y entrarán a formar parte de esa interesantísima historia de la música rock. Hay discos de ahora que pondrán música a nuestro funeral, y otros que borraremos de nuestro recuerdo con el paso de los años.  Podemos degustar la caca y comerla con cubertería de plata. Ir de bohemio intelectual es atractivo, pero siempre y cuando haya una sólida base de conocimientos que le den credibilidad a esa pose. Aunque en realidad, sólo la usan los que temen que se descubra su escasa cultura musical.

Me despido con una joya inmortal que cuando todo el indie de este país caiga en el olvido, seguirá conservando el poder del primer día. Curiosamente, se trata de un mainstream.

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Cuando nadie pone un disco

El término Internet es algo snob, la gente no sabe muy bien de qué trata, suena a futuro, a progreso. Tengo 100 cds que he ido comprando durante los últimos 3 años haciendo grandes esfuerzos económicos. Es Domingo, son las 12:00 de la mañana, hace sol. Me voy a duchar, me encanta ducharme. Y no porque sé que me quedaré limpio, no. Es porque puedo llevarme un “lorito”, escoger uno de mis últimos cds, y gritar bajo el chorro de agua creyendo que soy una estrella del rock. Estamos en 1995.

Hoy todo es diferente. La música se escucha a granel. Es como si fuéramos al mercado: 100gr de jamón, 2 tomates, lenguado para 3,… En el fondo poco importa, porque actualmente tenemos acceso a mucha más música de la que pude soñar con 14 años bajo mis interminables duchas de agua ardiendo. Hoy todo está a un click de distancia. Y es maravilloso. Pero, como dicen OdioParis en su primer disco, hoy es “cuando nadie pone un disco”.

Os aconsejo, a los nostálgicos, que miréis la película “Alta Fidelidad”. Evitad llorar cuando al final de todo, John Cusack explica lo que representa grabar un cassette a otra persona. La clava. Antes llegabas a casa con tu cd recién comprado, lo insertabas en el reproductor, y mirando una vez tras otra cada una de las páginas del folleto, lo escuchabas repetidas veces. Entero, siguiendo el orden de canciones que la banda decidía. Era importantísimo. Tenía sentido que la 4 viniera tras la 3!!! Era crucial!

Pink Floyd ganó hace relativamente poco un juicio contra Itunes. No querían que las canciones de sus discos pudieran venderse por separado. O compras todo el disco, o no lo puedes comprar. Y tenían razón. Y suerte que se la dieron. Consideraban sus obras una pieza inseparable de cualquier elemento del todo. Separar las canciones es como cortar un brazo al David de Miguel Ángel y exponerlo en cualquier otro museo, alejado del resto. La obra no está completa.

Escuchad (si os atrevéis) la siguiente obra de Pink Floyd, cara A del vinilo “Atom Heart Mother”. Consta de 2 partes, ya que youtube no debe permitir videos de más de 10 minutos. Pero antes, 2 consejos: 1) si no la escucháis entera, no la juzguéis; 2) si no la escucháis más de 2 veces, no la juzguéis. Si lo hacéis, decidme, si esto es o no es arte.

Han pasado los años. Ahora internet permite saltarse las canciones de un disco automáticamente, cosa que genera impaciencia devoradora en el oyente y que, algunas canciones que requieren más de una escucha, no entren 2 veces en las mismas orejas. Siguiente! El mismo medio que nos permite estar a un click de cualquier canción, nos aleja cada vez más de un ingrediente imprescindible para el placer musical pleno: la paciencia. Me gustaría obligar a Itunes a que aplicara las exigencias de Pink Floyd a todas las bandas. Así ganaríamos en paladar, y no nos empacharíamos tanto a la hora de escoger. Pero son sólo pensamientos que vienen y van.

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Nuestro primer videoclip

Dirección y Montaje: José E. Santiago García
Fotografía: Sergi Escuin
Operador de cámara: Albert Muñoz
Ayudante de cámara: Rodrigo Candel
Eléctrico: Xavi García
Dirección artística y vestuario: Jong In Kim
Postproducción y montaje: Axel Waré Bruned
Maquillaje y Peluquería: Mª Ángeles Foix y Laura Santiago
Producción: David Medina y Victoria Soto
Estudios: http://www.pretoblanc.com

Con la colaboración de “Centre d’EStudis Cinematogràfics de Catalunya” y “Espai Jove La Fontana”

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