Sobre voces afinadas

Hoy me he topado con un link en facebook tal como el siguiente:

Artículo Rolling Stone

En él, una profesora de canto analiza y puntúa sobre la calidad vocal de algunos artistas que destacan en la escena indie española. Como es entendible, muchos no pasan del aprobado.

Alexis Schrödinger se preguntaba en nuestro espacio de facebook algo así como qué pasaría si la valoración fuera enfocada hacia grandes de la historia musical como Bob Dylan o Leonard Cohen. No pasarían de la primera fase en un casting de Operación Triunfo (OT), eso es indiscutible. Es más, con toda certeza sabemos que si participaran en el concurso, el “jurado” y los “profesores” intentarían eliminar cualquier mota de personalidad artística en su interior. Ya lo hicieron con la ganadora de OT1, la tan mítica como olvidada Rosa, que poseía grandes dotes para ser una Aretha Franklin a la española y a quien hicieron cantar un espantoso tema kitsch discotequero llamado “Europe’s Living a celebration” en el naftalínico show de Eurovisión. Seguramente a Bob Dylan le harían cantar temas de Manolo Escobar y a Leonard Cohen canciones de ABBA.

Estoy convencido de que esos profesores de OT dominaban la teoría y los ejercicios para lograr mejores resultados con una voz. Y quizás esos conocimientos no han despertado el interés de los criticados por Marianne Ax en el artículo de la Rolling Stone. Seguramente no. Pero retrocedamos en el tiempo para observar cómo Bob Dylan y Leonard Cohen renuncian a sus “taras” vocales para aprender técnicas que estadaricen sus voces. ¿Quién sabe? Ahora no sabríamos quiénes son y, mucho más importante y dramático, no habríamos escuchado ninguna de sus canciones.

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Acerca de Wiggum Banda

Hubo una época en la que el POP vestía de llamativos colores cada rincón de nuestras casa, oficinas y calles. Había tantas combinaciones de colores que ya nunca ningún ser humano volvió a ser igual que el resto. Cada uno era diferente. Esas diferencias, si se aislaban individualmente, acababan perdiendo su alegría para convertirse en diferentes tonalidades de grises y negros, lo que generaba una imagen triste y desoladora. Nacieron las culturas "anti-", y el color peligraba. La cultura "anti-" se basaba en separar esas coloreadas individualidades, para dejarlas marchitar y generar tenebrosos paisajes. Así que el Rey de ese mundo de color decidió contratar los servicios de 4 jóvenes y crear una ejército para mantener intacto el color. El Rey encargó al sastre una bandera con hilo de oro para tejer en ella los nombres de grandes artistas que mantendrían la fe de esos 4 muchachos. Y les bautizó con el nombre de Wiggum. Wiggum luchó contra esas culturas "anti-" (o anticulturas), con melodías empapadas de colores que teñían de variedad todo aquello que tocaban. No se trataba de inventar colores, Wiggum los transmitía en canciones para que nunca quedaran marchitos en el olvido. "¡Sumemos!" gritaban los componentes de Wiggum cuando escribían canciones. Querían sumar colores, emociones, sentimientos, melodías, palabras,... generar pequeños mundos de color. Y poco a poco, las diferencias empezaron a sumar. Y se convirtieron en canciones eternas que hablaban sobre los tiempos oscuros cuando, con sólo 10 canciones, fueron derrotados por un ejército de sonoros colores.
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